Nico Vera!!! Para vos, tía
11-May-07: En la cama enfermo, pero con internet y kleenex.



06-May-07: Con la gorda en el río de Almoloya. Má, pá... Cintia, mi novia mexicana.



17-Feb-07: ewolved en Bellas Artes.




Para vos, tía




Buenas, gente.

¿Qué les puedo decir? Este mail no viene con buena onda como los anteriores. Mi tía murió y la verdad que siento que el mundo es una mierda. Siento que decir que es injusto es quedarme muy corto.

¿Qué se yo? Estando acá no estuve con ella cuando se iba a operar, tampoco en el post-operatorio ni tampoco pude despedirme de ella. Pensar que cuando me fui me despidieron como si me fuese a la guerra y yo le resté importancia convencido de que los volvería a ver. Ahora mi tía se fue, y yo que no soy de abrirme con mi familia nunca le pude decir cuánto la quería, cuánto la adoraba, cuánto la idolatraba. Así la recuerdo yo, porque mi tía era una fenómena, era de esas personas que ante una situación adversa se ría y se la tomaba para la ironía... se reía para no llorar y siempre salía adelante, acompañada por mi tío y mis primos.

Mi tía estaba llena de amor, porque de otra manera no habría sido tan feliz como fue. En cada frase que decía te dabas cuenta de que si algún día necesitabas un ejemplo de bondad, tenías que pensar "¿Qué haría la tía Silvia?".

Me contagiaba su sonrisa cuando mi tío la venía a molestar a propósito y mi tía resongaba y todos terminábamos riéndonos de la situación. Mis tíos realmente se amaban. Después de treinta años de casados, se volvieron a casar.

Mi tía, inmóvil como estaba después de la operación y apenas pudiendo hacer señas con las manos, le dijo a mi tío que la despidiera con un beso. Ésto me lo contó mi hermana, y mi vieja me dijo más tarde que desde la operación jamás había visto a mi tío irse tan feliz a su casa como ese día.

Y mi tía era increíble, jamás dude que ella le ofrecería ayuda a quien la necesitase, y además pudo transmitir esa enorme virtud a sus hijos, sobrinos, y quién sea que la rodease, porque mi tía emanaba amor.

Mi tía la tenía re clara. Le podías hablar de cualquier cosa y ella te tiraba una respuesta que te dejaba colgado. Sabía como pararle sutilmente el carro a los que se ponían en pelotudos, y también cuando la sutilesa no era necesaria. Era la justicia y la rectitud, y si le preguntabas un por qué, siempre te tenía la respuesta justa.

Era una grande y siempre alegraba las cosas. Si había que contar alguna anécdota, nadie la contaba mejor que mi tía. Te descostillabas de la risa cuando se ponía en relatora, y más cuando mi tío jugaba a interrumpirla. Me encantaba la química que tenían.

Mis tíos

Quiero que vean a mis tíos como yo los veo. Ésta foto de ellos me encanta, tiene un par de años. Sé que para muchos es una foto cualquiera, pero para mí desde que la vi representa muchas cosas. Los dos miran a la ventana, pero para mí miran el horizonte iluminado, como si fuera un futuro mejor, juntos. Mi tío en cuero y mi tía con el delantal, un clásico del asado/pasta en su casa. No sé si alguna vez supo cuánta falta nos va a hacer a todos, pero espero que sepa lo orgullosos que estamos de haber participado en su vida.

Vivía en un segundo piso, y cuando nos íbamos de su casa me gustaba verla desde el auto cuando arrancaba, porque ella siempre nos acompañaba a planta baja, y no subía hasta que nos hubiéramos ido. La tía sí que te hacía sentir como en tu casa, y no solo por la comodidad, sino por la seguridad que te transmitía. Nadie jamás se podía sentir excluído por mi tía. Era una masa y tenía un corazón enorme.

La escuchabas hablar y te generaba admiración. A mí, que no sé cómo expresarme por teléfono, siempre me llamaba para mi cumpleaños para saludarme. Ella sabía que yo no sabía responderle, pero quería asegurase de que yo supiera que ellos estaban ahí y que me querían un montón. Cumplo el 21 de diciembre, y me avergüenza pensar que para esas fechas tal vez quiera pasarla bien, porque mi tía cumplía el 25, y en navidad siempre había una torta y una vela que compartíamos ella, Verónica y yo.

Tía, me acuerdo de vos y mientras escribo ésto empiezo a llorar otra vez. Veo borroso el monitor y pienso en un montón de cosas que nunca te voy a poder decir. Tía, ni si quiera te pude despedir, pero te juro que lo primero que voy a hacer cuando vuelva a Buenos Aires es ir a verte porque nada me importa más que que sepas que te quiero un montonaso. Tía, no hablaba con mi familia desde que me fui, hacía años que no lloraba, y cuando mi vieja me llamó el martes para decirme que tenía una mala noticia se me partió el alma y lloré como no recuerdo haber llorado jamás. El dolor que sentí fue abrumante, tía, porque vos eras un ser amado, y me doy bronca a mi mismo por no haberme dado cuenta hasta que ya era tarde. Tía, si hay algo que sé que habrías querido es que la familia siga unida, porque eso fue lo que fomentaste siempre, y creeme que lo entendimos.

Tía, así me despido yo de vos, por ahora. Sé que querés que sigamos con nuestras vidas, así que no me voy a dejar estar y voy a hacer lo que pueda para que el resto tampoco lo haga, pero creeme que tu maravillosa vida lo hace muy difícil, y no me sale hacer otra cosa más que agradecerte.

Te quiero, tía.

Nico